viernes, 30 de noviembre de 2007

Editorial

MEJOR EN MOTO

Hacer viajes largos en moto tiene sus incomodidades. A la escasez de equipaje, se suma la gran exigencia física que esos viajes implican. Los rigores climáticos se sienten mucho más en el organismo, las posibilidades de cambiar de postura son muy limitadas y el estado de los caminos repercute mucho más directamente en nuestros organismos. La lluvia, la niebla, los insectos que se estrellan en el visor del casco, sin tener limpiaparabrisas, etc. son de las muchas cosas que el motociclista sabe que va a enfrentar cuando decide una travesía prolongada. Ya hemos destacado, en otros artículos como algunas de esas desventajas se convierten en ventajas, como se aprecia mucho más el paisaje y como la moto da esa sensación de libertad y aventura que son impagables. Uno es propietario absoluto de los horarios, de si “sigo o me detengo aquí” y salvo los controles naturales que existen en las rutas por parte de las autoridades rodoviarias, uno siente que su poder de decisión es mucho mayor en cada cosa. Esto viene al caso por lo que me ha sucedido recientemente al tener que volar al hemisferio norte. Para empezar, ninguno de los vuelos salió en hora, lo que ya es una gran molestia. Mucho más lo es cuando después de embarcar, en uno de los casos, nos hicieron esperar dos horas sentados dentro del avión, con más de 30 grados centígrados de temperatura y sin ofrecernos ni siquiera un vaso de agua. Otra tortura son las “medidas de seguridad”. Naturalmente, uno entiende que éstas existan y hasta las agradece, siempre y cuando sean racionales. Algo típico sucedió cuando embarcamos en Estados Unidos, nos revisaron exhaustivamente, nos hicieron sacar los zapatos, cinturón, etc. Después de pasar los pórticos de seguridad y estando en la sala de embarque, unas funcionarias hicieron nuevas revisaciones de algunos pasajeros al azar. Ya se sabe que ahora no se puede viajar con líquidos o cremas, salvo hasta una pequeña cantidad, que debe ir guardada en bolsas de “zip lock”, etc. Si se compra whisky en el free shop, hay que pasarlo al equipaje despachado, a riesgo de que se lo decomisen, etc. Llegados a Sao Paulo, había que hacer cambio de avión y, teniendo ya las tarjetas de embarque y el equipaje despachado, en lugar de hacernos embarcar directamente desde una “trompa” a otra, nos hicieron entrar al aeropuerto con el equipaje de mano para ser sometidos a nuevos controles que terminan irritando a todo el mundo. Mas vale no hacer comentarios sobre las condiciones en que se viaje en clase económica. Los asientos apenas se rebaten, lo que en un viaje de una hora puede soportarse, en uno de más de ocho es mucho más torturante que la moto. Las comidas y bebidas son escasas y de una increíble mala calidad, el humor de azafatas y sobrecargos raramente es el mejor y es muy probable que demos con un bebé cerca que llorará y gritará toda la noche para que no podamos descansar. Siempre pensé que por viajar con bebés o gente escandalosa, el sufrido pasajero normal debería tener un descuento. Hace poco en el New Herald salió un artículo de Terre Napi contando como demoró 87 horas para poder volver de New York a Fort Lauderdale. Los detalles son de un increíble maltrato al pasajero. A raíz de ese artículo, el mismo diario publicó en la portada un despacho de EFE que dice así :”Las aerolíneas con la peor puntualidad en 13 años”, agregando: “Entre enero y julio, sólo el 72,65% de los vuelos llegaron en hora” El Departamento de Transporte de los EE.UU recibió, en ese lapso, 1.094 quejas de los consumidores. Imagínense que si esto sucede en los Estados Unidos, ¡lo que deberá ocurrir por estos lares! Para empezar, a mi señora le abrieron la valija y le robaron varias de las cosas que llevaba dentro, entre ellas, los perfumes y cremas que prohíben llevar en el equipaje de mano. Decididamente han hecho de los aeropuertos y aviones una gigantesca máquina de tortura. Mientras pueda y a pesar de los inconvenientes que mencioné al comienzo, es mucho mejor viajar en moto.

martes, 25 de setiembre de 2007


¡SALVE CAMPEÓN!

Como lo adelantamos el 28 de junio pasado, Casey Stoner es el nuevo Campeón Mundial de Moto GP.
Este chico de 21 años tiene pasta y se dio el gusto de coronarse en Japón, con una moto italiana.
Llegó sexto pero eso le alcanzó.
El ganador de la carrera fue Loris Capirosi. Rossi terminó 13º y no lo merecía. Fue una competencia que comenzó con lluvia, después dejó de llover y al secarse la pista hubo que hacer cambio de motos. Esto fue fatídico para Rossi, que venía buscando la punta y que, al cambiar de moto tuvo problemas, debió parar nuevamente y ya no pudo arrimarse más.
Ha quedado claro que, al menos, existen cuatro componentes básicos para obtener el triunfo en Moto GP: el piloto, la electrónica de la moto, los neumáticos y el equipo de la marca. No creo que haya diferencias sustanciales entre las máquinas de las distintas marcas, Por el contrario, existe una gran paridad en la que podríamos señalar como salvedad a Honda, que parece haberse quedado un poco.
Los que resultaron muy importantes en este campeonato fueron los neumáticos. Bridgestone superó a Michelin y eso ha sido tan así que se ha hablado firmemente de que el año que viene todas las motos correrían con Bridgestone.
Con respecto a los equipos, aún no he seguido todos los comentarios después de la carrera, pero cuando Rossi se jugaba la vida y Stoner no parecía estar en su mejor día, le dan una moto con problemas y que, notoriamente, andaba menos que la primera.
Tal vez a todos nos hubiera gustado ver un final de esos que se recuerdan. Stoner y Rossi disputando la punta, en condiciones normales y en un duelo de destreza y coraje.
No pudo ser, pero Rossi no deja de ser un fenómeno y el nuevo Campeón había hecho méritos más que suficientes para llevarse la corona. Los dos tienen la mente clara, nervios templados y erudición conductiva. Tal vez tengamos otra oportunidad de verlos enfrentados, pero este año es para el joven australiano. Es un gran campeón y seguirá dando que hablar en la próxima temporada. Tanto él como sus seguidores pueden disfrutar este merecido triunfo.
Finalmente, lo de Ducati merece un aplauso. Cuando los japoneses parecían ser dueños de la categoría, la marca italiana marcó su presencia y lo hizo con todo. Ganó el espectáculo y ya está ganando la expectativa para el año que viene.

martes, 18 de setiembre de 2007


¡NO SABÉS LO QUE NOS PASÓ…!

Lamentablemente, muchas veces escuchamos esa frase proveniente de algún motociclista que, habiendo emprendido un viaje largo con un grupo de amigos, empieza a contar las peripecias que debieron enfrentar, la mayoría de las veces improvisando, cometiendo errores, todo ello por falta de planificación. Si están pensando hacer un viaje largo, donde recorrerán largas distancias y se alejarán de casa, no estaría mal que repasaran algunos de estos consejos, para estar mejor preparados.

I. LA PREVIA:
1. Estado Físico: Se debe hacer el esfuerzo para llegar en la mejor forma física posible al momento de la partida. Tratar de cuidarse los días previos y no incurrir en excesos en las comidas, bebidas, etc. Intentar llegar lo más descansados posible. Si es posible, también es recomendable hacer algo de ejercicio. Por supuesto que no estaría demás hacerse un chequeo médico.

2. La Moto: Será la compañera a la que habrá que cuidar especialmente. Una panne muy prolongada, haría perder – en el mejor de los casos – un tiempo precioso que alteraría todo el itinerario. Una revisión mecánica a fondo previa y una puesta a punto de todos sus elementos es bien importante.

3. Elementos, repuestos, etc: Hay que hacer una lista detallada de cosas para llevar. Es conveniente repasar ese listado entre todos los que viajan para ver si es posible complementarse y no duplicar cosas. Los repuestos específicos de cada moto (cadena, fusibles, lamparitas, cable de freno, llaves para aflojar ruedas, etc.) son responsabilidad de cada uno y NO debe olvidarse de llevarlos.

4. Documentación: Revisar y aprontar la documentación que sea necesaria.

5. Medicamentos: Es común un resfrío, un dolor de garganta, una diarrea. Sería bueno llevar, entre todos un botiquín que incluya, además de los primeros auxilios, este tipo de medicamentos. Seguramente habrá farmacias en los lugares que se visiten, pero no estaría de más hacer una previsión mínima en este sentido ya que, en el mejor de los casos, se perderá tiempo muy valioso en ir a comprarlos.

6. Tipo de Sangre. Recomendamos llevar una placa colgada del cuello con el tipo de sangre de cada uno. Es oportuno también que todos los integrantes del grupo tengan el tipo de sangre de los demás, para saber informarlo a tiempo si a un compañero le pasa algo.

7. Datos: Cada uno debe llevar anotado el número de sus tarjetas de crédito y saber qué documentos lleva, así como el dinero que porta. Esto es algo elemental en caso de algún hurto o asalto.
8. Equipaje: Es usual que alguno se “pase de rosca” llevando equipaje en exceso (leer la última nota de Luis). Esto provoca, en el mejor de los casos, pérdidas de tiempo para parar, reacomodar el equipaje, etc. También influye sobre el rendimiento del combustible de la moto y su propia estabilidad. Hay que llevar lo imprescindible.

II. UNA PANNE: Pueden suceder dos cosas. Que sea un desperfecto solucionable en el corto plazo o que no
lo sea. En este segundo caso se deberá sentar un criterio, de antemano y con tranquilidad,
sobre qué hacer.
a. Permanece todo el grupo con el afectado hasta que solucione la dificultad, abandonando el itinerario fijado.
b. Se queda alguno a acompañarlo y los otros siguen.
c. Otras opciones.
III. UNA ENFERMEDAD: Pueden suceder dos cosas. Que sea algo pasajero y leve o que sea algo duradero o serio. Al igual que en el caso anterior se debe sentar un criterio sobre el particular. Debería considerarse
llevar una cobertura médica. En caso de internación, se complica mucho estando lejos.
IV. UN ACCIDENTE : Pueden suceder dos cosas. Que sea algo leve y subsanable o que sea algo serio y no
subsanable para seguir. También debe sentarse un criterio y discutir antes qué es lo que se hará si surge la
contingencia.

V. UN INCIDENTE: Idem a los casos anteriores cuando detenga o imposibilite a alguno de los que viajan.
Por ejemplo, ser detenido por la policía.

VI. UN DESENCUENTRO: A la entrada de una ciudad o en una bifurcación son comunes los desencuentros. El “¡Sigamos que ya nos van a alcanzar” muchas veces es fatídico. Hay que tratar – siempre - de no separarse demasiado. Si los demás no vienen todos juntos, es recomendable enlentecer la
marcha hasta reagruparse. Si esto ocurre en una ciudad, la norma será volver al lugar donde se
produjo la separación y esperar allí hasta que el compañero aparezca. Algo muy importante en este aspecto son las comunicaciones. Llevar equipos de radio, con audífonos y micrófonos adaptados a los cascos, es lo ideal.

VII. VELOCIDAD PROMEDIO: Si las distancias son grandes, es imprescindible ser disciplinados en el mantenimiento de los promedios. No es tan fácil en la práctica. Cuesta mucho alcanzar un grado de disciplina
grupal en esta materia. Se debe mantener, en lo posible, una velocidad crucero acordada de antemano. Insistan sobre este punto ya que siempre hay alguien que no comprende que su irregularidad perjudica a todos en el itinerario fijado.

VIII. OTRAS: Llevar mapas adecuados, marcar con precisión los recorridos, tratar de no viajar de
noche, son también otras de las cosas que la práctica nos va mostrando como convenientes para
que volvamos con muchas fotos, videos y anécdotas felices.

No duden en hacer varias reuniones antes de salir. Planifiquen y organicen con detalle.
Después, solo será necesario un poco de suerte…

viernes, 7 de setiembre de 2007


“¿IMBÉXILES”?

Un amigo mío, cuando cree que alguien es muy tonto, pero muy tonto, en lugar de decir “imbécil” dice “¡Es un imbéxil!”. Quiere así enfatizar el significado que el diccionario da a esta palabra: “De inteligencia escasa o deficiente” “Que molesta o estorba”. Disculpemos el barbarismo de mi amigo, pero en los casos que nos vamos a referir no sólo se trata de humanos con poca o nada de inteligencia, sino que además molestan, estorban y son un peligro. Nos referimos a los usuarios de vehículos que circulan por las rutas durante la noche, no teniendo o no haciendo un uso responsable de las luces de los mismos.

A. Los que no tienen. La próxima vez que salga a la carretera disponga de unos minutos y haga la siguiente prueba. Deténgase en lugar seguro y realice un relevamiento del estado de las luces de los vehículos que van pasando.Se asombrará al comprobar que un porcentaje muy elevado no las tiene en condiciones: carencia de alguna de las luces delanteras (o de todas), idem de las traseras, mala regulación de los focos en los que alguno de ellos está sumamente elevado o desviado con respecto al otro, etc.

B. Los que las usan mal. ¿Se acuerdan cuando en las rutas uruguayas había carteles que decían “No encandile. Use luces bajas”? Notará que ya no existen, salvo rarísimas excepciones. Parece que el encandilamiento ya no provocara accidentes.

“Imbéxil” 1: El/la señor/a del vehículo moderno. Los vehículos de última generación tienen luces extremadamente potentes. Muchos flamantes poseedores de éstos, tal vez piensen que es un símbolo de status exhibirlas. Circulan siempre con las luces largas encendidas, no importa si es ciudad o carretera. No importa si es al cruzarse con otro vehículo o al sobrepasarlo. A regañadientes y por la fuerza, cuando al vehículo que viene en sentido contrario también les enciende las luces al máximo, se dignan a hacer el cambio de luces.

“Imbéxil” 2: El/la que viene a sobrepasar. No respeta una regla elemental de los que conducen bien y es que, cuando se viene a más velocidad y se va a pasar, ya a la distancia y sin necesidad de encimarse al otro vehículo se cambia a luces bajas. Eso evitará incomodar al conductor del vehículo más lento, que no tendrá que hacer maniobras con sus espejos retrovisores, para evitar la tortura.

“Imbéxil” 3: El/la que es sobrepasado/a: Está lleno de inmaduros/as a los/las que no les gusta que los pasen. Vienen a 80 km, pero cuando alguien va a pasarlos, ponen su vehículo a fondo. Cuando, de igual forma, son dejados atrás, vuelven al ritmo que venían. ¡Pero tienen una venganza! Cuando el vehículo más veloz los deja atrás, encienden sus luces largas para molestarlo y, si es posible, apuran la marcha para prolongar la molestia.

“Imbéxil” 4: El/la que viene de frente: Demora excesivamente en bajar sus luces. A pesar de haberlo hecho nosotros con anticipación, persiste en mantener sus luces largas encendidas. Sólo ante una protesta convincente de nuestra parte (encendiendo también las luces largas) acepta finalmente bajarlas. A veces se “emperra” y los dos vehículos de cruzan con sus luces largas encendidas.

“Imbéxil” 5: El/la que viene de frente, detrás de una loma o en una curva: Es una variante del anterior. Cuando nos acercamos a una loma o a una curva y ya hemos visto el reflejo de las luces del otro vehículo que viene de frente, lo que corresponde es hacer el cambio de luces antes de enfrentarnos a poca distancia. Si los dos hacemos lo mismo, nos cruzaremos con las luces bajas y no nos molestaremos. El imbéxil en cuestión, hace todo lo contrario.

“Imbéxil” 6: El/la que viene de frente en rutas o autopistas de una sola vía. Al parecer algunos creen que al circular, por ejemplo, por la Ruta Interbalnearia, como se va por una ruta de una sola vía, sus luces no molestan a los que vienen por la otra vía. Lo cierto es que sí lo hacen, y bastante. Lo que corresponde es proceder de igual forma que si se viniera por una carretera de dos manos y bajar las luces al cruzarse con otros vehículos. Un montón de imbéxiles no lo entienden así.

“Imbéxil” 7. El/la “vivo/a”. Cuando se obliga al renuente a bajar sus luces a fuerza de encender nuestra luces largas también y finalmente las baja, este “imbéxil” tiene una última jugada para hacer. Unos momentos antes de cruzarse con nosotros, enciende de nuevo sus luces largas para que las soportemos sin poder tomar represalias. Ya los vehículos se habrán cruzado y el/la “vivo/a” nos habrá logrado molestar. Honestamente me gustaría agarrar a uno de éstos alguna vez.

“Imbéxil” 8.Ómnibus y Camiones. Son los patovicas de la ruta. Son grandes. Te meten la pechera. No todos, vale decirlo. Sobre todo muchos conductores de camiones son concientes y amables en la ruta. Bajan las luces cuando vienen de frente, las bajan también cuando se los sobrepasa, indican con los señaleros si se les puede pasar o no. La mayoría de los omnibus, en cambio, tienen luces cortas que parecen las largas de cualquier auto. Reguladas excesivamente altas – y sin ningún control de nadie – son una tortura cuando uno se cruza con ellos. Pero claro, saben que la peor parte la lleva siempre el vehículo más pequeño. Con los camiones no se hacen los vivos. ¡Alguien tendría que revisar el alcance de las luces cortas de los ómnibus!
Estoy seguro de que el lector habrá comprobado por sí mismo alguno de estos casos que acabamos de describir. Lo que me resulta inconcebible y ya lo hemos dicho antes, es que jamás he visto a alguna autoridad interviniendo para corregir estos desaguisados. Mientras tanto, los “imbéxiles” continúan.

lunes, 23 de julio de 2007

Editorial

CASCO OBLIGATORIO Y HOMOLOGADO
Ya no existen dudas de que el uso de casco por el motociclista es imprescindible para la salvaguarda de su integridad física y de su vida.
La Dirección General de Tráfico española ha realizado estudios que comprueban:
a) que el uso de caso reduce un 30% la posibilidad de sufrir lesiones mortales tras un accidentes de moto;
b) que no llevarlo puesto aumenta un 40% las posibilidades de lesiones craneales graves.
A pesar de tan contundentes evidencia, en varios Departamentos del Uruguay, se sigue discutiendo sobre su obligatoriedad y un gran número de motociclistas se resiste a usarlo.
Uno de los argumentos que se esgrimen para esta oposición es que es innecesario cuando se circula a baja velocidad o se hacen paradas frecuentes, sobre todo en la ciudad. Este es un mito que también ha resultado destruido por la evidencia. En efecto, la misma DGT española ha comprobado que, por el contrario, el peligro de sufrir lesiones en la cabeza cuando se circula en ciudad se eleva, aunque se circule a baja velocidad. Es que en la ciudad existen una enorme cantidad de elementos contra los que puede golpearse la cabeza del motociclista en una caída: cordones de las veredas, paradas de los omnibuses, contenedores y cestas de residuos, columnas de alumbrado, otros vehículos estacionados, etc.
No obstante, como se ha dicho, hay resistencias de parte de la población, a aceptar su obligatoriedad. No tenemos dudas de que, aunque pueda resultar una medida parcialmente impopular, los gobiernos departamentales – todos – deben exigir el uso obligatorio de caso a los motociclistas, cualquiera sea la cilindrada del vehículo. Pero ello no basta.
Existen, al menor, 4 clases de cascos: los abiertos, que, a su vez pueden dividirse en tipo jet, semijet, o “casquinho”; los integrales o “cerrados” (que son los más seguros), los modulares o rebatibles (que son integrales que permiten un movimiento hacia arriba en la zona del mentón o en el frente) y los “motocross” que tienen visera, no tienen pantalla y tienen la parte del mentón adelantada. Estos últimos cascos son para usar en condiciones extremas de competición por lo que deben ser complementados con lentes o antiparras, para proteger los ojos.
Todos estos cascos reciben, en la mayoría de los países, una homologación que certifica que son aptos para proporcionar seguridad al usuario. En España el código para esta homologación es E9 y los tipo “casquinho” ( o “quitamultas”) están homologados sólo para ciclomotores y no son muy seguros. Muchos municipios de Brasil no aceptan este tipo de cascos para circular y varios amigos que habían comprado unos, se llevaron la sorpresa de ser multados por usarlos en el hermano país del norte.
Aquí, en Uruguay, ya vimos que en muchos lugares no es obligatorio el casco. Pero en los lugares que sí lo es, vale todo.
Mucha gente no ha comprendido la importancia del casco para protegerse y por lo tanto opta por comprar aquellos de más bajo precio que, como es obvio, son los que menos seguridad proporcionan. Al no haber exigencias de homologación, se puede usar cualquier cosa y, por lo tanto, muchos de los cascos comercializados en plaza evitarán la multa, pero no protegerán adecuadamente a aquel que los usa en caso de accidente.He visto muchos choques y caídas de motociclistas en que los cierres o el mismo casco no han respondido de la manera que tienen que hacerlo y los resultados han sido trágicos.
Las autoridades deben exigir – cuanto antes – el uso del casco obligatorio y todos los cascos que se comercialicen deberán contar con una homologación que certifique que cumplen adecuadamente su finalidad.Tenemos un organismo certificador de la calidad por excelencia, que es el LA.T.U. (Laboratorio Tecnológico del Uruguay), que bien podría cumplir con esta función.
Las vidas salvadas generalmente no figuran en ninguna estadística, pero las vidas perdidas y las lesiones cerebrales serán menos.

jueves, 12 de julio de 2007

Editorial

EL EQUIPAJE

La moto tiene alma de mochilera.
Estamos sumergidos en un mundo que se desespera por tener el último modelo de celular, el último modelo de DVD, el último modelo de televisor. Ninguna pareja piensa en casarse sin tener la casa propia, el auto propio y ni qué hablar del equipamiento de la casa. Se terminó aquello de quienes comenzaban esa fantástica aventura de vivir juntos con una cantidad de carencias y con un montón de muebles comprados en un remate, para luego, de a poco, ir completando el hogar con las cosas a lo que aspiraban. Es que también la lucha por alcanzarlas formaba parte del proyecto en común.
Hemos confundido tener con ser y nos parece que somos más si tenemos más. Para algunos eso será verdad hasta que, enfrentados a la despedida final, se den cuenta que así como no trajimos nada cuando vinimos, no nos podremos llevar nada – material claro – cuando nos vayamos.
Esa deformación hace que decenas de veces hayamos llenado nuestras maletas con cosas que ni usamos ni necesitamos en nuestros viajes. Ni que hablar si la travesía es en auto. Iremos incómodos pero pondremos una cantidad de cosas que lo único que harán será ir y volver con nosotros.
Eso no le pasa al mochilero. No le pasa al ciclista transumante, ni tampoco le pasa al motociclista.
Antes de empezar el viaje deberá meditar seriamente lo que va a llevar porque la limitación del espacio le obligará a ello.
Es cierto que muchas motocicletas tienen la posibilidad de ser equipadas con amplias maletas, pero siempre habrá una limitación de espacio.
Ni que hablar si vamos acompañados, porque allí deberemos compartir las posibilidades con nuestro acompañante. Si éste es nuestra novia, esposa o compañera, ya arrancaremos perdiendo porque, es obvio, las damas siempre necesitan más vestimenta y accesorios que nosotros.
Pero lo importante no es nuestra preocupación al arrancar, sino nuestra satisfacción durante el viaje. Allí nos daremos cuenta que nos arreglamos perfectamente con lo que conseguimos llevar y que, en realidad, no necesitábamos más.
En compensación, en lugar de todas las molestias que ocasiona llevar un equipaje excesivo, tendremos más tiempo disponible para apreciar el paisaje, para gozar de un atardecer o para admirar el esplendor de una luna llena.
Sentiremos que es menos importante lo accesorio que nuestro bienestar anímico y físico. Nos causará gracia alguna carencia y no seremos tan dependientes de tener, para poder ser.
Estaremos mucho más en “estado natural” y entenderemos porqué – también en esto - asociamos nuestras salidas en moto con un poco más de libertad.

jueves, 28 de junio de 2007

Editorial

CON PASTA DE CAMPEON
Después de las últimas carreras de Moto GP lo que habíamos adelantado desde estas páginas se viene cumpliendo.
No va a ser fácil para nadie, incluyendo a Valentino Rossi, arrebatarle este Campeonato a Casey Stoner.
No solamente porque el equipo Ducati ha puesto a punto una máquina formidable, sino porque este chico ha sabido “dialogar” de igual a igual con Valentino, ganándole en Cataluña y repitiendo una carrera sin errores en el último GP de Donington Park, en Inglaterra.
Ha nacido una nueva estrella del motociclismo mundial y este muchacho sobrio, que apenas festeja sus triunfos y que llega calmadamente para darle un beso a su esposa después de ganar, se está convirtiendo en un nuevo ídolo, cuya presencia esperan y reclaman fanáticos de todo el mundo.
Este chico tranquilo y lejano de la exultación italiana de Rossi se transforma en una fiera cuando sale a la pista y mantiene un plan de carrera que ejecuta con llamativa maestría.En la última competencia largó atrás, pero rápidamente fue escalando posiciones hasta llegar a la punta y allí resultó inalcanzable.
Le lleva 16 puntos a Rossi por el Camponato Mundial. En las prácticas de hoy fue el más rápido, seguido de Randy De Puniet con Kawasaki.
Esto es otra cosa llamativa que se debe destacar. Las marcas se sacan chispas, tanto Ducati como Yamaha, Suzuki y Kawasaki tienen motos que pueden pelear la punta de cualquier carrera. En todo caso, las últimas diferencias han estado en los neumáticos y allí sí, Bridgestone le ha sacado varios cuerpos a Michelin.
A esperar ahora entonces, con ansias, la próxima competencia este domingo 30 de junio, en Assen, Holanda.

sábado, 9 de junio de 2007

Editorial


COMPRANDO MOTO

La decisión de comprar una moto generalmente llega a temprana edad. Otras veces y, generalmente en los hombres, el entusiasmo se despierta cuando ya se peinan canas. Un día se descubre que la experiencia es apasionante y se mastica la decisión de adquirir una.Esto último es lo que me pasó a mí y, en ese momento, no tenía ninguna persona allegada que pudiera aconsejarme. Creo que, de casualidad, las cosas me salieron bien.
Primero compré una moto trail o todo terreno de una cilindrada reducida: 125cc. A pesar de haber tenido una motoneta cuando era muy joven, casi me había olvidado de conducir un birrodado motorizado.Con esa moto hice mis primeras experiencias y tuve mis primeras caídas, pero me familiaricé con su manejo. Luego di un gran paso al pasar a una Yamaha TDM 850. El cambio fue radical. Para quienes la conocen es una moto turismo, mezcla de trail y pistera. Básicamente su comportamiento es óptimo en firme pero, con los neumáticos adecuados, puede rodar en muchas clases de terreno.
Por si algún visitante de nuestro sitio está pensando en adquirir una moto, quiero darle algunas opiniones que ni siquiera pretenden ser consejos.
En primer lugar: comprar una moto no es lo mismo que comprar un auto. Existe una relación mucho más estrecha de la máquina con el físico y por eso debemos definir algunas cosas previamente.
1. Si la experiencia no es mucha, es conveniente empezar por una cilindrada baja (125 a 200cc). Ello por varias razones:
a. La reglamentación vigente para el otorgamiento de la libreta de conducir establece obligatoriamente una categoría hasta 200 cc en la que hay que permanecer por 3 años antes de que se otorgue la libreta sin límite de cilindrada.
b. Subirse a una máquina potente sin experiencia es sacar carnet de suicida. Las motos de gran cilindrada alcanzan grandes velocidades en segundos o fracciones de segundos y es necesario desarrollar una serie de reflejos básicos antes acometer la aventura de montarlas.
2. Hay muchos tipos de motos, familiarizarse con sus diferencias antes de comprar una es absolutamente básico.
En segundo lugar: debemos ser concientes de nuestras condiciones físicas. La edad, la contextura, el peso, son elementos que van a jugar al momento de la conducción.Por ejemplo, una persona baja no debería comprarse motos de asiento alto ya que le costará mantener el dominio sobre todo en baja velocidad, frenando en el tránsito, etc.Otro ejemplo, una persona gorda pueda andar en una moto de tipo “racing” o pistera, pero la postura, inclinada y con el tanque metido en el abdomen, no le producirá demasiado placer, salvo que la embriaguez de la velocidad compense toda incomodidad.
En tercer lugar: ¿qué uso predominante voy a darle a mi moto? ¿La quiero sólo para pasear los fines de semana y en las vacaciones? ¿Será un vehículo para usar todos los días y para ir en él al trabajo? ¿La mayor parte del tiempo voy a andar en ciudad? ¿La quiero para viajar en carretera? ¿Me apasiona andar a campo traviesa e incursionar en caminos complicados? ¿Preveo llevar algo de equipaje?
Todo esto influirá en el tipo de moto que deberé comprar. Para cada uno de esos usos, hay una combinación óptima.
¿Me importa el consumo de combustible? ¿Cada cuanto deberé cambiar cubiertas?
Si uno no es muy joven, les diré que creo que la mayor comodidad y la gran velocidad no siempre van de la mano. Las motos más veloces tienen posturas más exigentes. Las motos hechas para paseo o viaje tienen posturas más relajadas.
En cuarto lugar: ¿he pensado en mi acompañante o voy a andar solo? Me gusta leer los análisis que, de las diferentes máquinas, hacen las revistas especializadas. Una vez, leyendo la prueba de una extraordinaria y veloz moto que me atraía mucho, cuando llegó el momento de analizar la comodidad del pasajero, decía esto. “La vas a conquistar con tu nueva adquisición, pero si la invitas a salir a dar una vuelta, no la verás más” Esto que es jocoso tiene una gran dosis de realidad. Es difícil que convenzas a tu novia o esposa a estar trepada por encima de ti, con las piernas arrolladas y con poco agarre en un viaje largo a toda velocidad.
En quinto lugar: Es sumamente importante que, antes de hacer tu adquisición, puedas probar la moto. Si es 0 km. no será fácil convencer al vendedor de que active la batería y te deje andar en ella, pero al menos inténtalo. Si lo único que obtienes es subirte a ella ¡házlo!, es bueno saber como te sientes montándola. Si es usada y está en rodaje, insiste, en dar una vuelta. En cualquier caso, trata de encontrar un amigo que tenga una moto del tipo que te atrae para que veas como se siente.
Por último: tómate tu tiempo. Te aseguro que tendrás una relación afectiva muy fuerte con tu moto. Vale la pena masticar la decisión.

martes, 22 de mayo de 2007

Editorial


¡QUÉ CAMPEONATO!

A diferencia de otros años que, en cada carrera, nos aprontábamos para otro monólogo de Valentino Rossi, el Campeonato de este año despierta mucho interés y, en cada competencia, hay sorpresas que avivan la atención del aficionado.
El Reciente GP de Francia, en Le Mans, fue un ejemplo de que aún puede suceder cualquier cosa y nada está dicho.
Una carrera con mucha lluvia, varias caídas, cambios de motos y al final, el triunfo de Chris Vermeulen le dio una gran alegría al team de Suzuki, a pesar de que a Hopkins lo complicó el agua y se salió cuando punteaba.
Rossi tuvo problemas con los neumáticos y se vio postergado a un sexto lugar.
Por su parte Casey Stoner demostró que tanto él como su Ducati no entregarán así nomás este Campeonato y que están para dar lucha en cualquier circuito y en cualquier circunstancia. Entró tercero detrás de Chris Vermeulen (Suzuki) y Marco Melandri (Honda) con lo que amplió su distancia en el Mundial frente a Rossi. Tiene 102 puntos, contra 81 de Rossi y 62 de Dani Pedrosa.
Se nos viene ahora el GP de Italia, en Mugello, el próximo 3 de junio. Estaremos “pegados” frente al televisor porque aún falta mucho paño por cortar.
Ya no es sencillo mantener una supremacía en este tipo de actividad de altísima competitividad. Lo estamos viendo en el motociclismo y también en Fórmula 1. Varios están para ganar y no le es fácil a los Campeones Mundiales de la temporada pasada, mantener su liderazgo.
En el motociclismo, un capítulo aparte, merecen los pilotos españoles. Pedrosa y Elías en MotoGP, Lorenzo y Bautista en la categoría de 250cc, Gadea, Olivé y Nieto en la de 125cc, vienen demostrando el excelente nivel del conducción que España aporta actualmente a este deporte.
No es casualidad que en el momento de la carrera, el rating televisivo explotó en la madre patria y millones de telespectadores siguieron segundo a segundo, la actuación de sus favoritos.
En suma un espectáculo fantástico que le recomendamos calurosamente. ¡No se lo pierda el próximo 3 de junio!

jueves, 10 de mayo de 2007

Editorial


CONDUCCIÓN NOCTURNA

Desde el comienzo, nuestro grupo adoptó como regla para nuestros viajes, evitar la conducción nocturna. No obstante, muchas veces y por distintas circunstancias hemos llegado a nuestro destino ya avanzada la noche. En lo que me es personal, por haber tenido que viajar de noche en automóvil frecuentemente, hace bastante tiempo que soy reacio a conducir en ese horario por grandes distancias. A algunos de mis amigos les gusta, afirman que hay menos tránsito. “Está más tranquilo”, suelen decir. No obstante, me consta que esa es una sensación engañosa que nos lleva a creer que es más seguro, cuando en realidad, es todo lo contrario. Y si peligroso es conducir un vehículo de cuatro ruedas, mucho más lo es hacerlo uno de dos.
Veamos, creo que hay dos factores fundamentales a tener en cuenta para respaldar nuestras prevenciones: a) la visión nocturna y b) el cansancio o sueño del conductor.
A. LA VISION NOCTURNA. Es obvio que en la noche y en carretera, la visibilidad del conductor se reduce a la zona que ilumina el o los faros de nuestra motocicleta. Fuera de este campo, la percepción de colores, formas y tamaños es muy, pero muy escasa. Podríamos hacer la excepción cuando la iluminación exterior es muy buena, pero en ruta es casi nula y en ciudad estamos muy lejos de los estándares de países desarrollados. Cuanto más vemos más podemos anticipar y si anticipamos seguramente podremos hacer la maniobra adecuada para evitar un accidente. Razonando inversamente, cuanto menos vemos, más expuestos estamos. Las luces. Si la visión depende íntimamente de la o las luces de nuestro vehículo, una primera y primordial preocupación debe ser su revisión y mantenimiento permanente. El control de su regulación y la limpieza es fundamental, así como el llevar siempre bombillas de repuesto.
La visera del casco (y el parabrisas). Dependiendo del modelo de moto, en algunas tendremos un parabrisas y en otras no. En cualquier caso, la limpieza adecuada de estos elementos contribuye a mejorar las condiciones de visibilidad. En ruta es muy probable que los insectos se acumulen, por lo que es conveniente, aunque eso nos retrase un poco, detenernos en una estación de de servicio y proceder a limpiarlos. Si llueve el asunto empeora ya que, al carecer de limpiaparabrisas y aunque los elementos sean de materiales deslizantes, el agua reducirá y distorsionará nuestra visión.
La sorpresa. En cualquier caso, un animal irrumpiendo abruptamente en la ruta, o la aparición de un obstáculo inesperado, entrarán en nuestro campo visual mucho más tarde de lo que harían en horario diurno por lo que también y por consecuencia, se reducirá el margen de reacción disponible.
B. EL CANSANCIO O SUEÑO DEL CONDUCTOR. Está comprobado que la somnolencia está íntimamente ligada a la conducción nocturna por lo que la primera recomendación es que si se tiene sueño no se debe conducir y mucho menos emprender un trayecto largo. Este estado produce la disminución de la capacidad de reacción, la pérdida transitoria de la concentración (lo que puede traducirse en derivar de una mano hacia otra de la carretera o trazar mal una curva). Asimismo puede producirse la aparición de microsueños en los que el conductor prácticamente pierde la conciencia y cuando la recobra lo hace con un sobresalto. En general, cuando se está en esta situación también aumenta la irritabilidad e impaciencia (ansias de llegar) lo que puede traducirse en una conducta más arriesgada en las maniobras y en la marcha, lo que se acentuará cuando se esté cerca del destino.
Recomendaciones. No comer en exceso, no tomar alcohol ni leche caliente, realizar detenciones frecuentes y no relajarse demasiado sobre el vehículo, son algunas de las reglas básicas que debe seguir un conductor prudente para manejar de noche. No conducir seguido por más de dos horas y media y variar la velocidad de la marcha también son rutinas aconsejables cuando comienza a aparecer el cansancio.
“Hipnosis de la ruta”. Este es un fenómeno ligado a la monotonía de la carretera y que provoca la desaparición de la atención, lo que se asocia frecuentemente con accidentes por salidas de la ruta o colisiones frontales.
En resumen, seamos especialmente prudentes con la conducción nocturna. Aprendamos a conocernos y a autoimponernos límites, cuando proseguir la marcha significa asumir un riesgo adicional, casi siempre innecesario. En cualquier caso, creo que hay que tratar de evitar el viaje nocturno. Disfrutaremos mucho más del paisaje y nos cansará mucho menos si lo hacemos con la luz del día.

viernes, 27 de abril de 2007

Editorial


NUESTRAS HEROICAS COMPAÑERAS
Mucho se comenta, se dice y se idealiza sobre esos jinetes modernos que en sus potentes máquinas emprenden aventuras y emociones sin límite a través de rutas y caminos desconocidos.
También existe abundante literatura sobre la evolución de motocicletas cada vez más veloces que alcanzan en fracciones de segundo cifras de vértigo.
Se admira y hasta se envidia la temeridad de los pilotos que se atreven a enroscar la mano derecha levantando el cuenta vueltas mientras que, a ambos lados de la máquina, siluetas, figuras y paisaje pasan a ser trazos multicolores y apastelados que dan marco al rugir del motor. El piloto tiene el control de la situación …al menos mientras Dios se lo permite. Él decide cuando acelerar, cuando frenar, donde doblar y tiene una amplia visibilidad al frente y a los costados.
Pero… ¿y el o la acompañante? La mayoría de las veces se trata de nuestra compañera, la que con tal de estar con nosotros, toma también el riesgo de confiarnos su entereza física para compartir y comprender nuestra pasión por el motociclismo. Pero, ¿cuántos pilotos conocen lo que es ir sentado en el asiento trasero de una moto mientras es otro el que conduce? En general no les gusta nada y tienen mil prevenciones para
hacerlo. La visión está limitada, la sensación de inseguridad es mucho mayor, el agarre al vehículo es precario y muchas veces se limita a poder hacerlo del conductor ya que muchos birrodados modernos no tienen asas adecuadas. Eso significa permanecer concentrada para que una frenada brusca no termine en un gran “cocazo” entre los cascos, con el consiguiente rezongo de él y la severa recomendación de “Afirmate bien porque así se arruinan los cascos”.
O de terminar en el suelo si la aceleración o el trazado de una curva fueran demasiado radicales. O un gran pozo, o una lombada, o…tantas otras cosas.
El desconsiderado no tiene en cuenta de que él sabía que iba a frenar, o acelerar, o esquivar. Pero su acompañante no y a veces no es fácil controlar la inercia de la cabeza o de todo el cuerpo, cuando la maniobra es sorpresiva.
Aquellos que hemos andado varios cientos de kilómetros en un día, no podemos evitar experimentar una especie de escalofrío cuando vemos en las motos deportivas, esos “apoyapies” o estriberas que hacen que el acompañante vaya bien arriba, con las piernas arrolladas y sin tener, prácticamente, de donde agarrarse. ¿Qué se puede sentir a 200 km/hora en esa posición? No lo sé porque creo que nunca me animaría a ir de acompañante a esa velocidad. ¿Y si en lugar de ir rápido se hacen 500 o 600 kilómetros de una tirada? ¡Que estado físico hay que tener para soportar esa incómoda postura por horas! Seguramente el placer será todo del piloto que ve el paisaje, toma las decisiones y va montado con mucho mejor confort. Lo de la acompañante es una prueba de resistencia y de amor.
No obstante todo lo que he señalado, allí están ellas, dispuestas a tomar los riesgos, a confiar en nosotros y a acompañarnos a donde decidamos ir.
Reconozcamos al menos que son heroicas y que merecen todo nuestro reconocimiento y
respeto.-

viernes, 20 de abril de 2007

Editorial


DIVERTIDA

La película cuyo título original es “Wild Hogs” (“Cerdos Salvajes” u otros nombres en castellano) y que algunas carteleras redenominan como “Born to be Wild”, pronto se estrenará en nuestro medio.
La protagonizan John Travolta, Tim Allen, Martin Lawerence y William Macy. Tuvimos la oportunidad de verla y realmente pasamos un momento muy divertido. Se la recomendamos especialmente a los motociclistas y más especialmente aún a los veteranos.
Se trata de cuatro amigos, con profesiones y vidas diferentes, que se reúnen una vez por semana y salen con sus motocicletas. Constituyen un grupo llamado “Wild Hogs” (Cerdos Salvajes) y, por distintas circunstancias personales, deciden hacer un viaje largo por carretera.
La vicisitudes que enfrentan son realmente graciosas, pero, finalmente tienen que enfrentar un trance que los hace crecer como personas y también solidificar su amistad.
Se transforman en ejemplo para una pequeña ciudad y…no les cuento más. ¡Véanla!
Para quienes participamos de la misma pasión, es fácil consustanciarnos con muchas de las escenas de la película. Y aquellos que practican el motociclismo pasando la media centena, se sentirán identificados con muchas de las cosas que suceden en el film, aunque los protagonistas sean más jóvenes.
Al final, nos dejan una sonrisa y algo para comentar con los amigos.
El guión roza temas más amplios. Por ejemplo la realidad que muchos de nosotros hemos tenido que enfrentar, ante la incomprensión de mucha gente por lo que hacemos. “¡¡Andar a 180 km de velocidad en una moto!!” “¡¿Recorrieron 3.000 km en moto?!” “¡¡¡Ustedes están locos!!!”
Eso dicen muchos con una expresión de asombro en el rostro. A nuestras espaldas seguramente dirán que somos inmaduros, inconcientes y todo lo demás.
Naturalmente que para ser motociclista no se necesita andar demasiado rápido (¡Pero que fantástica producción de adrenalina da un poco de velocidad!) o recorrer distancias desmesuradas (¡Pero cuánto crecemos interiormente en esos viajes y cuán marcados nos quedan los recuerdos!). Lo que se necesita es entender eso que los perros conocen tan bien cuando asoman la cabeza por la ventanilla del auto.
En cuanto a la incomprensión y las murmuraciones a nuestras espaldas, nos ocurre algo extraordinario: ¡Nos importa un comino!
Esa magia de la cofradía que hace los preparativos, apronta sus máquinas y sale a devorar kilómetros solo puede comprenderse por aquellos que lo han hecho alguna vez.
Si estás en ese grupo, la película te va a encantar. Si no es así, te recomiendo que no dejes pasar mucho tiempo sin subirte a una moto.

miércoles, 11 de abril de 2007

Editorial


CARRETERAS
Creo que los uruguayos nos hemos acostumbrado a nuestras buenas carreteras. En efecto, con alguna excepción, nuestras principales rutas tienen un estado de aceptable hasta excelente, los que nos permite rodar con ellas con mucha tranquilidad. Como deuda debe ubicarse la mala señalización de obras en ejecución u hombres trabajando. Casi nunca se encuentran con la antelación y visibilidad requeridas tanto reglamentariamente como por el buen sentido. También la pintura reflectiva que demarca el pavimento no se encuentra bien mantenida en todas partes. No obstante, los más memoriosos recordarán que hace unos cuantos años, cuando nos tocaba atravesar la frontera y conducir por carreteras argentinas o brasileñas notábamos la desventaja en que nos encontrábamos frente a sus rutas en buen estado y con abundante señalización. Bueno, sepan que eso ha cambiado y que - con las carencias que hemos apuntado – podemos decir que actualmente la condición de nuestros caminos es notoriamente mejor que la de nuestros vecinos. Tal vez se deba a que el tránsito también es sensiblemente menor, pero lo cierto es que, después de hacer muchos kilómetros por Argentina y Brasil, hemos tenido que andar por carreteras en muy mal estado, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de recorridos turísticos terrestres, en lo que se debería enfatizar el mantenimiento de buenas condiciones. Una excepción que merece la pena mencionarse es la carretera que une Mendoza con San Luis (Ruta 7). Nos tocó en suerte hacerla en la noche y nos llamó la atención encontrarnos con una ruta de dos sendas, totalmente iluminada (solamente en Bélgica habíamos podido disfrutar de carreteras iluminadas) y en excelente estado. Pero la pasada Semana de Turismo nos tocó enfrentar a la BR 101 (Brasil) que, después de Osorio y hasta Florianópolis no solamente está en mal estado, sino que el tránsito- sobre todo de camiones – es infernal. Algo que habla bien es que están en obras y algo que no anima demasiado es que los arreglos ya hechos no le quitan la irregularidad, el bacheo y los sacudones al viaje. Para colmo y como lo relatamos en nuestros “Viajes” llovió intensamente, con lo que el panorama empeoró. Tampoco la “Estrada do Mar” que recorrimos a partir de Tramandaí hasta Torres estaba en buenas condiciones. Fue un alivio volver a nuestras buenas rutas cuando regresamos y ni qué decir de la excelente Interbalnearia (¡Ojalá siga así!) por la que arribamos de nuevo a la Capital.-

lunes, 26 de marzo de 2007

Editorial


UN POCO DE SAL Y PIMIENTA
Con una denominación que enfatiza según las creencias de cada uno (“Semana Santa” o “Semana de Turismo”) se aproxima uno de los períodos “institucionales” que resultan más caros a los uruguayos.
“Después de Semana de Turismo comienza el año” se dice muy a menudo, con un poco de vergüenza porque eso traduce que no hemos hecho demasiado en los primeros meses del año, y con un poco de orgullo porque cada uno siente que esa es una semana que descomprime todo el esfuerzo puesto en “arrancar” y que después sí, dedicaremos nuestra mejor disposición en avanzar en el proyecto de vida que cada uno eligió.
Por supuesto que no todos pueden gozar de la semana entera. Gran parte de la población seguirá sus tareas habituales y unos cuantos más saldrán a partir del jueves y otros – más sacrificados – sólo disfrutarán del fin de semana o parte de él. Pero cualquiera sea el caso, hay cierta ilusión familiera y amigable que despierta con inusual fuerza en esa semana.
Ya desde hace días muchos han programado su itinerario de viaje, que abarcará desde una salida a pocos kilómetros hasta grandes distancias dentro o fuera del país. Algunos se alojarán en hoteles, posadas, cabañas u otros establecimientos turísticos. Otros aprovecharán la casa del amigo, del pariente, o su propio refugio en algún punto de la República. Los más corajudos tendrán prontos los implementos de camping y una detallada lista de cosas para no olvidarse.
Espero que los menos estén pensando en cacerías, puesto que es algo fantástico disfrutar de la fauna viva y no asesinándola por placer.
Todo vehículo es revisado y preparado para la travesía. Entre ellos… nuestras motos. “Nuestras naves” como dice un amigo mío, brillándole los ojos.
Es entusiasmante hablar con diferentes amigos motociclistas y notar que el tono de su voz trasluce impaciencia y emoción. Están deseando salir nuevamente a la ruta.
Todos esperamos que nos haga buen tiempo, pero la lluvia o el viento no van a amilanar nuestra decisión de salir igual.
¡A cuidarse compañeros! Que volvamos todos de una pieza y con la alegría de haber sumado más vivencias que nos ayuden a enfrentar los retos del resto del año.
Dentro de uno o dos meses, cuando estemos en plena tarea cotidiana, casi nadie podrá entender la sonrisa que de pronto esbozaremos recordando lo vivido y pensando que ya no falta tanto para la próxima salida.
En cualquier caso, le habremos puesto un poco de sal y pimienta a nuestra existencia
¡Feliz Semana para todos!

martes, 13 de marzo de 2007

Editorial


LOS MOTO- ENCUENTROS

Los Moto-Encuentros son cada vez más frecuentes y variados. Ni que hablar de Brasil, por ejemplo, donde en cada región hay uno por semana y a veces más.
Se han constituido en un emprendimiento empresarial donde hay una organización entera itinerante, que se desplaza a cada uno de ellos.
Los comercios de artículos para motos y motociclistas, las opciones gastronómicas, los conjuntos musicales y artísticos, los equipos de acróbatas, constituyen – entre otros – grupos de personas que conocen muy bien el oficio de montar y desmontar exhibidores de mercaderías, escenarios, luces, expendios de bebidas, shows espectaculares, etc. Lo hacen en tiempo récord, con gran profesionalismo y cuidando la estética y limpieza del lugar.
Naturalmente cada grupo organizador le da un toque local a su propio encuentro, con su simbología, proyección de la ciudad anfitriona y hasta con el apoyo de autoridades gubernamentales locales.
Logran un éxito total en cada evento y son muchos miles de personas las que se acercan a vivir la fiesta.
En Uruguay, poco a poco, se van produciendo cada vez más frecuentes y mejor organizados acontecimientos de esta naturaleza.
A quienes no comparten nuestra pasión les resulta difícil comprender la motivación por la cual se hacen cientos de kilómetros para luego pasar dos o tres días reunidos alrededor de las motos.
“Pero ¿qué es lo que hacen?” “¿no se aburren de repetir lo mismo?”, son algunas de las preguntas que solemos escuchar.
No es fácil explicarles. No es sencillo que entiendan que la emoción comienza cuando – entre amigos – comenzamos a proyectar el viaje. Que nos gusta salir a la ruta escuchando a los motores lanzando al viento un grito de libertad. Que nos apacigua interiormente alejarnos de la rutina y los convencionalismos para enfundarnos en nuestros atuendos y devorar distancias hasta llegar a la meta.
Y al llegar, más amigos, tal vez algunos que no veíamos desde hacía un año, provenientes de diferentes lugares y estratos sociales, pero todos listos a compartir la música, algún trago y muchas sonrisas.
A extasiarnos largo rato con las novedades que en materia de vehículos siempre aparecen, los últimos modelos cuyas fotos habíamos visto en las revistas especializadas, pero también aquellos que el talento de verdaderos artistas los personaliza para convertirlos en únicos e irrepetibles; las motos antiguas restauradas y conservadas, como testigos de una historia que se sigue escribiendo y las motos de baja cilindrada que recorren distancias increíbles, demostrando el coraje y la perseverancia de sus conductores.
Los efectos de ese maravilloso cocktail de gasolina, motores, música, bullicio, distancias recorridas y amistad no es fácil de transmitir a quienes no han vivido la experiencia.
Simplemente me gustaría decirles que vale la pena.-

martes, 6 de marzo de 2007

Editorial


A CUIDARSE


El descenso del precio de las motos en nuestro medio, sobre todo de baja cilindrada y de origen chino, ha provocado un boom de ventas impresionante. Sólo para las fiestas tradicionales se estimó una venta de casi 90.000 motos. Si tenemos en cuenta que muchos de estos compradores habrán tenido una unidad usada que, a su vez, habrá ido también al mercado secundario, es obvio que existe una enorme cantidad de gente que se ha subido a una moto por primera vez y hoy está circulando.
No hablemos de algunos chicos de los delivery que, sencillamente, son suicidas buscando la muerte o una grave mutilación, centrémonos en la profileración de birrodados motorizados que hoy existe en nuestras ciudades.
De lo primero que parece no haber conciencia, es de la vulnerabilidad que implica ser uno mismo la carrocería del vehículo. Cantidad de motociclistas no usan casco (sobre todo en el interior de nuestro país) y ni que hablar de ropas adecuadas, que los protejan de una caída.
Cuando empecé a andar en moto, leí en una revista que la ropa es a un motociclista lo que el cinturón de seguridad a un automovilista y me pareció exagerado. Después que tuve una caída en que mis jeans quedaron reducidos a jirones y demoró casi ocho meses en irse el asfalto que había penetrado en la carne de mi pierna derecha, me convencí de que quien que había escrito aquello sabía de lo que hablaba.
Las maniobras en zigzag entre los autos, la imprevisión de que una mala maniobra hecha por otro vehículo nos puede llevar al suelo y que corremos serios riesgos de ser atropellados por los que vienen detrás, parecen ser cosas que no pasan por la mente de muchos motociclistas temerarios. La mayoría no tiene máquinas con potencia para “salir” en caso de necesidad, o con buenos frenos, que eviten una colisión. Nada de eso parece importarles. Estar montados en ese corcel de hierro y acero les da una falsa sensación de seguridad.
Es muy importante considerar también que existe una falta de respeto y desaprensión por parte de muchos automovilistas que no miden adecuadamente las consecuencias que puede acarrear para otra vida humana una maniobra realizada por ellos. Estoy aburrido de ver los inmaduros que se ponen a correr si los sobrepaso con mi moto, o de los que hacen “finitos” a motocicletas de baja cilindrada o bicicletas que circulan lenta, pero correctamente, por la derecha. Debemos estar preparados para el error del otro, que es un gigante rodeado de una coraza metálica en contra de nuestra osamenta. Ni los más fuertes son inmunes. Arnold Sachwarzenegger tuvo un accidente cuando conducía su Harley Davidson en enero pasado. Había dicho “Tengo una Harley, y si mi caigo, no tengo miedo de que me duelan los músculos” Como comentó luego un periódico español, no dijo nada de su boca, en la que tuvo que recibir quince puntos. Es notoria la fortaleza física de Arnold, llevaba puesto el casco, iba en una moto de gran solidez , el accidente fue a baja velocidad y la culpa la tuvo el otro. ¿Qué me cuentan?
En este comienzo del año ha habido varios accidentes graves que han involucrado a motos. Algunos con saldo fatal y no siendo los motociclistas los culpables.

Andar en motocicleta es fantástico pero de por sí, ya encierra un riesgo mayor que andar en otros vehículos con mayor protección. Recordémoslo y pongamos cuidado, no sólo por lo que podamos hacer nosotros sino por lo que puedan hacer los demás.

viernes, 23 de febrero de 2007

Editorial

LA POLICIA CAMINERA


Cuando yo era niño mi padre hablaba de la Policía Caminera con admiración.

Esos caballeros de la ruta, con sus impecables uniformes, sus poderosas máquinas y su gesto correcto y firme del que emanaba una indiscutible autoridad. Debo confesar que a lo largo de los años esa imagen, que yo también asumí durante mucho tiempo, se me ha ido difuminando.

Hoy creo que es mucho más lo que no hacen que lo que hacen, si bien debo reconocer – incluso por alguna vivencia propia – su disposición a prestar ayuda y colaboración en caso de un accidente en la ruta.

Después los he visto, las más de las veces, cerca de sus unidades, sin ninguna participación activa salvo la disuasión que su presencia pueda infundir a los imprudentes, y las menos, agazapados atrás del radar para multar los excesos de velocidad.

Sin embargo, tengo unos cuantos kilómetros conduciendo todo tipo de vehículos y desde hace unos cuantos años a esta parte no los he visto desarrollar una labor educativa y preventiva que, seguramente, evitaría muchos accidentes y el lamentable saldo de heridos y muertos que traen aparejados.

Mi experiencia es que es tanto o más peligroso que quien conduce a excesiva velocidad – y conste que no me refiero al que va a 80 km en zona de 60 km sino al que realmente lleva exceso de velocidad – es aquel que conduce con extremada lentitud y muchas veces por el carril izquierdo.

Nunca, repito, nunca he visto que a uno de esos ineptos, que obliga a otros a hacer maniobras arriesgadas para sobrepasarlo, se le haya detenido para tratar de concientizarlo y enseñarle del peligro de su proceder. Hoy no llevar las luces de freno en condiciones es sencillamente criminal.

A usted lector ¿Cuándo fue que le hicieron un control rutinario de las luces de freno de su vehículo? Si usted circula por la Ruta Interbalnearia de noche estará cansado de soportar a los imbéciles que transitan en sentido contrario con las luces largas encendidas, encandilando a todo el que viene de frente porque no existen protecciones visuales en el cantero central y que son inmunes a los reiterados cambios de luces que usted les hace para que las bajen.

Parece que eso es corriente y está admitido. No hay un solo cartel que invite a no encandilar. Parece que esto ya no es causa de accidentes. ¿Y los que se detienen en el medio de la carretera para doblar a la izquierda como sucede en el tramo que va desde el Aeropuerto hasta el Pinar? ¿Y los que entran a la ruta desde los balnearios sin considerar la velocidad que traen los coches que se acercan? ¿Y los autos con una sola luz delantera, o con luces notoriamente descalibradas que apuntan para cualquier lado? ¿Y los birodados sin luces? ¿Y…? Parece también que se ha puesto de moda una especie de “impunidad social”. Cuanto más destartalado y antiguo sea el vehículo menor probabilidad tendrá de ser observado o sancionado.

Por otra parte, no quiero hacerme eco de ciertas versiones que me han dado turistas argentinos de la aceptación de alguna propina por parte de algún efectivo. No me consta y en más de 40 años de conducir nunca tuve una insinuación de esa naturaleza.

Prefiero pensar que, de así haber ocurrido, es sólo una excepción que lesiona la honorabilidad de una gran institución. Estamos a tiempo. Me gustaría recobrar a plenitud la mejor imagen de nuestra Policía Caminera. Está en condiciones de proporcionar una muy valiosa contribución a la reducción de accidentes. No solo multando. Una detención de media hora para que el conductor “reflexione” es, a veces, mucho mejor sanción que una boleta.

Un rezongo a tiempo, una advertencia y la prohibición de circulación para aquellos vehículos que no estén en condiciones serían algunas medidas que - a nuestro juicio - resultarían efectivas.

En suma, una actitud más activa y ordenadora, más vigilante y educadora, son algunas cosas que esperamos de nuestra Policía Caminera.