martes, 13 de marzo de 2007

Editorial


LOS MOTO- ENCUENTROS

Los Moto-Encuentros son cada vez más frecuentes y variados. Ni que hablar de Brasil, por ejemplo, donde en cada región hay uno por semana y a veces más.
Se han constituido en un emprendimiento empresarial donde hay una organización entera itinerante, que se desplaza a cada uno de ellos.
Los comercios de artículos para motos y motociclistas, las opciones gastronómicas, los conjuntos musicales y artísticos, los equipos de acróbatas, constituyen – entre otros – grupos de personas que conocen muy bien el oficio de montar y desmontar exhibidores de mercaderías, escenarios, luces, expendios de bebidas, shows espectaculares, etc. Lo hacen en tiempo récord, con gran profesionalismo y cuidando la estética y limpieza del lugar.
Naturalmente cada grupo organizador le da un toque local a su propio encuentro, con su simbología, proyección de la ciudad anfitriona y hasta con el apoyo de autoridades gubernamentales locales.
Logran un éxito total en cada evento y son muchos miles de personas las que se acercan a vivir la fiesta.
En Uruguay, poco a poco, se van produciendo cada vez más frecuentes y mejor organizados acontecimientos de esta naturaleza.
A quienes no comparten nuestra pasión les resulta difícil comprender la motivación por la cual se hacen cientos de kilómetros para luego pasar dos o tres días reunidos alrededor de las motos.
“Pero ¿qué es lo que hacen?” “¿no se aburren de repetir lo mismo?”, son algunas de las preguntas que solemos escuchar.
No es fácil explicarles. No es sencillo que entiendan que la emoción comienza cuando – entre amigos – comenzamos a proyectar el viaje. Que nos gusta salir a la ruta escuchando a los motores lanzando al viento un grito de libertad. Que nos apacigua interiormente alejarnos de la rutina y los convencionalismos para enfundarnos en nuestros atuendos y devorar distancias hasta llegar a la meta.
Y al llegar, más amigos, tal vez algunos que no veíamos desde hacía un año, provenientes de diferentes lugares y estratos sociales, pero todos listos a compartir la música, algún trago y muchas sonrisas.
A extasiarnos largo rato con las novedades que en materia de vehículos siempre aparecen, los últimos modelos cuyas fotos habíamos visto en las revistas especializadas, pero también aquellos que el talento de verdaderos artistas los personaliza para convertirlos en únicos e irrepetibles; las motos antiguas restauradas y conservadas, como testigos de una historia que se sigue escribiendo y las motos de baja cilindrada que recorren distancias increíbles, demostrando el coraje y la perseverancia de sus conductores.
Los efectos de ese maravilloso cocktail de gasolina, motores, música, bullicio, distancias recorridas y amistad no es fácil de transmitir a quienes no han vivido la experiencia.
Simplemente me gustaría decirles que vale la pena.-