sábado 9 de junio de 2007

Editorial


COMPRANDO MOTO

La decisión de comprar una moto generalmente llega a temprana edad. Otras veces y, generalmente en los hombres, el entusiasmo se despierta cuando ya se peinan canas. Un día se descubre que la experiencia es apasionante y se mastica la decisión de adquirir una.Esto último es lo que me pasó a mí y, en ese momento, no tenía ninguna persona allegada que pudiera aconsejarme. Creo que, de casualidad, las cosas me salieron bien.
Primero compré una moto trail o todo terreno de una cilindrada reducida: 125cc. A pesar de haber tenido una motoneta cuando era muy joven, casi me había olvidado de conducir un birrodado motorizado.Con esa moto hice mis primeras experiencias y tuve mis primeras caídas, pero me familiaricé con su manejo. Luego di un gran paso al pasar a una Yamaha TDM 850. El cambio fue radical. Para quienes la conocen es una moto turismo, mezcla de trail y pistera. Básicamente su comportamiento es óptimo en firme pero, con los neumáticos adecuados, puede rodar en muchas clases de terreno.
Por si algún visitante de nuestro sitio está pensando en adquirir una moto, quiero darle algunas opiniones que ni siquiera pretenden ser consejos.
En primer lugar: comprar una moto no es lo mismo que comprar un auto. Existe una relación mucho más estrecha de la máquina con el físico y por eso debemos definir algunas cosas previamente.
1. Si la experiencia no es mucha, es conveniente empezar por una cilindrada baja (125 a 200cc). Ello por varias razones:
a. La reglamentación vigente para el otorgamiento de la libreta de conducir establece obligatoriamente una categoría hasta 200 cc en la que hay que permanecer por 3 años antes de que se otorgue la libreta sin límite de cilindrada.
b. Subirse a una máquina potente sin experiencia es sacar carnet de suicida. Las motos de gran cilindrada alcanzan grandes velocidades en segundos o fracciones de segundos y es necesario desarrollar una serie de reflejos básicos antes acometer la aventura de montarlas.
2. Hay muchos tipos de motos, familiarizarse con sus diferencias antes de comprar una es absolutamente básico.
En segundo lugar: debemos ser concientes de nuestras condiciones físicas. La edad, la contextura, el peso, son elementos que van a jugar al momento de la conducción.Por ejemplo, una persona baja no debería comprarse motos de asiento alto ya que le costará mantener el dominio sobre todo en baja velocidad, frenando en el tránsito, etc.Otro ejemplo, una persona gorda pueda andar en una moto de tipo “racing” o pistera, pero la postura, inclinada y con el tanque metido en el abdomen, no le producirá demasiado placer, salvo que la embriaguez de la velocidad compense toda incomodidad.
En tercer lugar: ¿qué uso predominante voy a darle a mi moto? ¿La quiero sólo para pasear los fines de semana y en las vacaciones? ¿Será un vehículo para usar todos los días y para ir en él al trabajo? ¿La mayor parte del tiempo voy a andar en ciudad? ¿La quiero para viajar en carretera? ¿Me apasiona andar a campo traviesa e incursionar en caminos complicados? ¿Preveo llevar algo de equipaje?
Todo esto influirá en el tipo de moto que deberé comprar. Para cada uno de esos usos, hay una combinación óptima.
¿Me importa el consumo de combustible? ¿Cada cuanto deberé cambiar cubiertas?
Si uno no es muy joven, les diré que creo que la mayor comodidad y la gran velocidad no siempre van de la mano. Las motos más veloces tienen posturas más exigentes. Las motos hechas para paseo o viaje tienen posturas más relajadas.
En cuarto lugar: ¿he pensado en mi acompañante o voy a andar solo? Me gusta leer los análisis que, de las diferentes máquinas, hacen las revistas especializadas. Una vez, leyendo la prueba de una extraordinaria y veloz moto que me atraía mucho, cuando llegó el momento de analizar la comodidad del pasajero, decía esto. “La vas a conquistar con tu nueva adquisición, pero si la invitas a salir a dar una vuelta, no la verás más” Esto que es jocoso tiene una gran dosis de realidad. Es difícil que convenzas a tu novia o esposa a estar trepada por encima de ti, con las piernas arrolladas y con poco agarre en un viaje largo a toda velocidad.
En quinto lugar: Es sumamente importante que, antes de hacer tu adquisición, puedas probar la moto. Si es 0 km. no será fácil convencer al vendedor de que active la batería y te deje andar en ella, pero al menos inténtalo. Si lo único que obtienes es subirte a ella ¡házlo!, es bueno saber como te sientes montándola. Si es usada y está en rodaje, insiste, en dar una vuelta. En cualquier caso, trata de encontrar un amigo que tenga una moto del tipo que te atrae para que veas como se siente.
Por último: tómate tu tiempo. Te aseguro que tendrás una relación afectiva muy fuerte con tu moto. Vale la pena masticar la decisión.