miércoles, 12 de noviembre de 2008

Editorial

MONTEVIDEO MOTOR SHOW 2008

Acaba de llevarse a cabo en el Parque de Exposiciones del Laboratorio Tecnológico del Uruguay, Montevideo, una nueva Edición de la exposición de vehículos denominada Montevideo Motor Show 2008.
Ha sido muy grato para nosotros visitar esa exposición que se agranda y mejora año a año.
En esta oportunidad, a los diferentes modelos de autos, camionetas, camiones, embarcaciones y otros vehículos, debe señalarse una presencia muy significativa – la mayor hasta ahora – de las principales marcas de motocicletas existentes en nuestro país. Naturalmente que, salvando las distancias que seguramente existen con otras afamadas exposiciones internacionales que se realizan en el mundo, creo que el nivel de la nuestra ha sido muy bueno, con una cuidada presentación de los diferentes vehículos y una mejora notoria en la decoración y producción de los stands. En la muestra de motos que, hace algún tiempo fuera liderada por la marca Harley Davidson, se fue agregando paulatinamente la presencia de marcas como Suzuki, Kawasaki y Honda, y este año aparecieron novedades como la Buell, Moto Guzzi y Aprilia, así como también marcas de motos de origen chino, de venta masiva.
Se notó la ausencia de Yamaha, KTM y de BMW. Seguramente y dado el éxito de la muestra, los responsables de estas ausencias se deben estar arrepintiendo y corregirán el error en próximas ediciones.
Las máquinas presentadas lucían muy bien y permanecieron siempre rodeadas de los entusiastas de las dos ruedas. En definitiva un evento muy recomendable y al que aguardaremos, con gran expectativa, el próximo año.

viernes, 17 de octubre de 2008

Editorial

NOVEDADES PARA PROTEGERSE
Una pregunta recurrente que ustedes se habrán hecho alguna vez y que también hemos escuchado de algún amigo, es: “¿Pero ustedes llevan algo que los proteja en un accidente?”
Naturalmente que los motociclistas sabemos que llevar una indumentaria adecuada es tan indispensable como el cinturón de seguridad para el automovilista, pero, más allá de las protecciones y los nuevos materiales que sin duda han significado un gran avance, creemos que la pregunta apuntaba a algo más. Algo atinente a lo que nos rodea, porque es conocido el viejo dicho, referido al motociclista: “¡Hey. No te olvides que la carrocería sós vos!”.
En todo caso, cascos de buena calidad, guantes con protecciones de kevlar, camperas, pantalones que también las contienen en hombros, espalda, codos, rodillas y caderas, y botas en la misma sintonía, son hoy de uso conocido y corriente entre motociclistas que realizan viajes frecuentes.
No es tan cómodo ni usual que alguien se coloque todo ese equipamiento para las vueltas en ciudad, pero el uso de casco, guantes y botas se mantiene como una constante.
Lo cierto es que tanto las fábricas de motos como de indumentaria no se han olvidado del tema.
Ya en 2005, la Honda incorporó un sistema de air bag que instaló en la Honda Goldwing, sobre todo apuntando a la eventualidad de un choque frontal.
El sistema está en el vehículo, en forma similar a lo que sucede con los automóviles.
Mucho más novedoso es lo que acaba de hacer la prestigiosa marca de indumentaria y accesorios Dainese, que ha lanzado su producto y que – en forma no deliberada – fue testeado por Marco Simoncelli en la categoría de 250 cc en el Gran Premio de Valencia.
Se trata del sistema air bag D-Air que, en su denominación para competencia, es el D-Air Racing System.
Daniese viene desarrollando este proyecto desde 1996 y en ello ha trabajado intensamente el Dainese Technology Center.
Se trata de un sistema que viene incorporado en las aerodinámicas chaquetas de cuero de los corredores y que, fundamentalmente, protege los hombros, la espalda, el pecho y el cuello.
No tiene ningún tipo de cable o conexión a la motocicleta y es manejado por un sofisticado sistema de acelerómetros y giroscopios que, ante una caída, producen señales que una interpretación algorítmica de datos hace que disparen el inflado del sistema. Esto se produce en unos 40 milisegundos.
En el caso de Simoncelli, funcionó perfectamente, y el competidor no recibió ninguna lesión a causa de la caída.
Si bien, por lo que hemos podido ver en el actual catálogo de Dainese, el equipo aún no se comercializa masivamente, no abrigamos duda de que, en breve, tendremos esta posibilidad en el mercado.
Creemos que es una muy buena noticia ya que tanto los fabricantes de motocicletas como los de vestimenta y accesorios, están dando señales de que el tema los preocupa y que están procurando aumentar las condiciones de seguridad de los motociclistas.

lunes, 22 de setiembre de 2008

Editorial

UNA TRAGEDIA TERRIBLE Y
UNA ENSEÑANZA
“Comento esto porque lo viví muy de cerca y realmente me afecta muy profundo. No cometamos el error de pensar que esto no me va a pasar a mí.
Muchas veces ponemos en riesgo nuestras vidas y la de otros incitándolos a correr más lejos de los límites de cada uno.
Me siento en parte, responsable, por la vida de esta persona ya que quizás por una acción mía de acelerar un poco de más, induje a mis compañeros a hacer lo mismo con el resultado de un trágico suceso.
César González, 35 años, esposo y padre de dos criaturas de 3 y 7 años. Lo conocí la mañana del 20 de setiembre del 2008, menos de 24 horas después yace en el cementerio del Buceo. Da para pensar que las últimas palabras que crucé con él esa mañana antes de ponernos el casco serían sus últimas.
Yo tuve un accidente menor y sé que en el instante del accidente que es menos de un segundo, te pasan por la cabeza miles de pensamientos y todos son sobre tu familia. Creo saber que el último sentimiento de César es el dolor de no poder despedirse por última vez de sus hijos y seres queridos.
Espero aprender de esta vivencia y que todos lo hagamos... Nosotros somos responsables de todo el grupo y lo importante es ir y volver sanos y poder reencontrarnos con nuestros seres queridos... la velocidad no nos va a hacer mejores personas.
Un abrazo al compañero César y a todos”

Este conmovedor mail que recibí de mi amigo Fernando en el día de hoy, nos hará pensar bastante a todos.

César Andrés González, viajaba con un grupo de amigos en su Yamaha 1.000cc. para participar en un encuentro motociclístico en Punta del Este. Al llegar al kilómetro 93 de la ruta Interbalnearia, perdió el control de la moto que, luego de impactar contra un poste de hormigón cayó en la parte baja de un terraplén, sobre la vía férrea.
Este joven colega murió instantáneamente a raíz de las lesiones recibidas.
Todos los que sentimos la pasión de las dos ruedas nos acongojamos por la noticia. Las palabras de Fernando, testigo presencial del hecho, son por demás elocuentes.Las motos y la velocidad pueden cobrarse su precio en un instante. A veces, como en este caso, el precio es demasiado caro.No conocimos a César, pero es como si lo hubiéramos hecho. Espero que se sume a la legión que, desde otros espacios, cuida por nosotros.Pero como dice Fernando en una frase que no olvidaré, “la velocidad no nos va hacer mejores personas”.
Aunque a veces la excitación y la emoción de enroscar el puño un poco más nos incite y nos llame, pensemos en todo lo que podemos dejar atrás.
Que imaginar la tristeza y el vacío que podamos dejarle a nuestros seres queridos, nos haga ser más prudentes.
A los familiares y amigos de César el más afectuoso saludo de apoyo y solidaridad de las Águilas Charrúas.

viernes, 12 de setiembre de 2008

Editorial

TRAVESÍA CON EWAN MC GREGOR

Este viaje de dos amigos, el actor escocés Ewan Mc Gregor y su amigo Charley Boorman, no tiene desperdicio.Se transmite en diez capítulos, por Natgeo, dando cuenta de un apasionante viaje de 24.000 kilómetros, desde John O´Groats, en el norte de Escocia, hasta Ciudad del Cabo, en el sur de África.
La expedición no está solo conformada por las dos motos de los protagonistas sino por todo un equipo. De los que viajaron, además de los mencionados hay una tercera motocicleta que lleva a otro cameraman, además de dos vehículos de apoyo 4 X 4 con director, cameraman, médico, etc.Igualmente, el viaje puso a prueba no solamente la entereza de las máquinas, BMW 1200 GS, sino también la resistencia física y psíquica de los pilotos. Los interminables trámites en los pasos de frontera, las condiciones sorpresivamente desfavorables de algunos caminos, las inclemencias climáticas, los roces inevitables de la convivencia, fueron agregados que condimentaron un viaje que culminó felizmente.
Una edición que no oculta las debilidades humanas de los dos amigos, los que en alguna oportunidad pueden verse cerca de enemistarse y terminar el viaje. Por otra parte, la suma de la esposa de Ewan en un tramo del viaje, andando en motocicleta sin experiencia anterior, los errores, las caídas y los enfrentamiento a las condiciones ambientales, hacen que el espectador permanezca pendiente de la pantalla en cada capítulo.
El viaje también ofrece la incursión de los amigos por eventos históricos y humanos que agregan una visión solidaria y sensible.Algunos episodios como la historia de la matanza en 1994 de cerca de 800.000 personas, en su mayoría tutsis, en Ruanda, es uno de los más removedores e indignantes.En compensación, la vista de paisajes inigualables, el contacto con animales cautivantes y la hospitalidad brindada por africanos de distinta nacionalidad, viviendo en la pobreza pero con un corazón abierto hacia estos viajeros, nos reconcilia con un continente apasionante al que Ewan y Charley no cesan de admirar.
En definitiva, una serie altamente recomendable. Excelentemente realizada desde el punto de vista fílmico y con un gran énfasis en lo que es la esencia de este tipo de viajes para todo motociclista: la aventura, la libertad y la amistad.
La están repitiendo ahora, así que no te la pierdas.

domingo, 22 de junio de 2008

Editorial




“IMBÉXILES” 2

¡Cuánto mucho más fácil sería la convivencia con un poco más de respeto y consideración por los demás!
Seguramente no descubrí la pólvora diciendo esto, pero hace tiempo que creo que el Uruguay tiene un nuevo lema: “Por la izquierda... y entorpeciendo”.
Salgo de mi casa, pero no por Arenales como en “Balada para un loco”, sino por Avenida Italia hacia el centro. Esta avenida, para quién no conozca Montevideo, es una de las únicas dos vías de acceso que, desde el Este, tiene la ciudad. Hace muchos años que es así. Demasiados.
Pienso en la evolución que ha tenido en los últimos quince años, por ejemplo Santiago de Chile, y no dejo de sentir una gran envidia.
Montevideo no sólo no ha hecho una gran obra que ayude a la circulación por un cinturón perimetral, como tienen casi todas las ciudades modernas. Ni siquiera la tiene proyectada.
Seguramente se esperará llegar al colapso para tomar las decisiones. Así son las cosas.
El hecho es que todo el que por allí circula tiene que sufrir una travesía que no cambia mucho si, en lugar de ello, lo hiciera por la Rambla (avenida costanera).
Los semáforos sin coordinación de Avenida Italia, se compensan con las cebras que interrumpen el tránsito de cientos de autos por la Rambla, cuando a un señor se le ocurre cruzar para pasear a su perro por la playa.
Todo un tema, que alguna vez trataré más extensamente: el caos en el ordenamiento del tránsito en nuestra ciudad. Es de Fellini, créanme.
Pero, refirámonos ahora a los conciudadanos que colaboran con las autoridades para complicarnos aún más la vida:
“IMBÉXIL” 1 – El señor/la señora (casi siempre esta última) tienen todo el tiempo del mundo. Pero no les gusta circular por la derecha, por lo que va lento y por la izquierda.
A veces hablando por celular, a veces conversando con el acompañante dando vuelta la cabeza para mirarlo, desatendiendo el tránsito y, cuando no, acomodándose la cabellera, que es para lo único que usa el espejo retrovisor.
Detrás de él/ella una larga fila de vehículos trata, infructuosamente, adelantar.
“IMBEXIL” 2 – Es una variante del anterior, con la diferencia de que puede ir por cualquier senda. Casi con seguridad que por la nuestra y adelante.
Un poco más allá se ve claramente el semáforo. Ha cambiado a verde y se puede avanzar y cruzarlo antes de que cambie. El/la “imbéxil”, en lugar de apurarse comienza a enlentecer la marcha, ante nuestra desesperación. “¡Dale!” “¡Cruzá de una vez!” Es lo que comenzamos a pensar y luego a gritar nosotros. Pero es inútil. El/la “imbéxil” ha logrado su propósito: no llegar al semáforo antes de que cambie nuevamente. O lo que es peor, llegar justo cuando cambia a amarillo con lo cual, él/ella pasa y nosotros nos quedamos clavados en el cruce.
“IMBÉXIL” 3 – Puede ser el/la mismo/a del caso anterior, pero hay otros/as. Llegamos a un semáforo en rojo y detenemos la marcha. Delante nuestro hay otro vehículo. Esperamos. Finalmente la luz cambia, pero el vehículo de adelante no se mueve. Pasan unos interminables segundos durante los cuales los coches de las otras sendas avanzan y el/la “imbéxil” nos mantiene inmovilizados, esperando. Finalmente, con toda parsimonia, reanuda la marcha.
“IMBEXIL” 4 – Con éste/a seguramente nos encontraremos cuando debemos retirar los resultados de un análisis en un laboratorio o hacer un depósito de apuro en algún banco.
Increíblemente entre dos entradas de garages hay un espacio lo suficientemente grande para que estacionen dos vehículos. ¡Caramba! Vemos que un vehículo ha iniciado la maniobra para estacionar. “No importa”, pensamos, “hay lugar para los dos”. ¡Qué iluso! El/la “imbéxil” no manejan nada. ¿Entienden? NADA. Por lo que, luego de una serie de torpes maniobras logran colocar el vehículo ¡justo en el medio! De nada sirven nuestros bocinazos ni nuestras señas. Tampoco la mirada comprensiva de algún cuidador de coches que se ha acercado. No queda lugar para otro vehículo y deberemos seguir buscando.

Da para más y en otro momento la seguimos.
Mientras tanto. ¿No saben de nadie que venda algún bazooka? ¿Y un lanzamisiles? No me digan que no se lo imaginaron alguna vez.

jueves, 5 de junio de 2008

Editorial

SUZUKI HAYABUSA 1300

¡Pocas motos logran subyugarme al grado de ésta!Es una moto de un estilo único, diferente a todas y con una gran personalidad.En su versión 2008, la cilindrada fue subida hasta 1340 c.c., infección electrónica, por
supuesto.Las líneas son de una aerodinámica impresionante y, a pesar de que a algunos no les gusta su nuevo colín redondeado, a mí me parece sumamente distinguido.La cúpula fue subida 15 mm con respecto a la versión anterior y el tanque está un poquito más abajo, lo que permite "esconder" el cuerpo dentro del carenado, para animarse a acelerar a
este "monstruo" como él casi que te lo exige.Bielas de acero al cromomolibdeno, cigüeñal con nuevos puntos de apoyo, aumento de la compresión, mejora en la eficiencia del consumo de combustible, pistones de nueva fabricación y de menor peso, nuevas válvulas de titanio con alzada superior, bujías de iridio, radiador curvo, embrague antirrebote, tres curvas de encendido, etc. son algunas de las innovaciones que trae incorporado el nuevo modelo.
Es la estrella de la fábrica nipona en motos sport y parecen estarle dando la atención que se merece.
Viene en tres colores, negro, azul y un naranja muy especial, realmente espectacular.Ya han llegado tres a Uruguay, una de cada color y los propietarios de dos de ellas son amigos míos. La naranja la ví en el Encuentro de Sao Lourenço do Sul y realmente "¡Se paraban pa´mirarla!" En la negra y tras la insistencia de su dueño, subí hace poco a dar una vuelta. ¡No se imaginan! Uno siente que está sentado en un pura sangre de enorme potencia. Transmite mucha suavidad, pero a la vez es enérgica y, en el corto trecho que anduve en ella, no le noté ninguna vibración o sobresalto. Gran precisión en los cambios y un frenaje consistente.
Como no soy un experto, creo que mis comentarios pueden parecer ociosos, pero lo que quiero transmitir en esta nota es que es una las motos en las que vale la pena subirse aunque sea una vez en la vida.
En el último Moto Lagoa 2008 había una firma brasileña que presentaba a las Hayabusas 2007 con una adaptación turbo, cuyas fotos pueden ver en nuestra Galería de Viajes (Sao Lourenço 2008). El costo de la adaptación es de unos u$s 1.000 y garantizan una velocidad final de 390 km/hora. ¿Qué tal?
Sin dudas una máquina que incluso a los que nos gusta enroscar el puño, nos infunde un justificado respeto.