domingo, 22 de junio de 2008

Editorial




“IMBÉXILES” 2

¡Cuánto mucho más fácil sería la convivencia con un poco más de respeto y consideración por los demás!
Seguramente no descubrí la pólvora diciendo esto, pero hace tiempo que creo que el Uruguay tiene un nuevo lema: “Por la izquierda... y entorpeciendo”.
Salgo de mi casa, pero no por Arenales como en “Balada para un loco”, sino por Avenida Italia hacia el centro. Esta avenida, para quién no conozca Montevideo, es una de las únicas dos vías de acceso que, desde el Este, tiene la ciudad. Hace muchos años que es así. Demasiados.
Pienso en la evolución que ha tenido en los últimos quince años, por ejemplo Santiago de Chile, y no dejo de sentir una gran envidia.
Montevideo no sólo no ha hecho una gran obra que ayude a la circulación por un cinturón perimetral, como tienen casi todas las ciudades modernas. Ni siquiera la tiene proyectada.
Seguramente se esperará llegar al colapso para tomar las decisiones. Así son las cosas.
El hecho es que todo el que por allí circula tiene que sufrir una travesía que no cambia mucho si, en lugar de ello, lo hiciera por la Rambla (avenida costanera).
Los semáforos sin coordinación de Avenida Italia, se compensan con las cebras que interrumpen el tránsito de cientos de autos por la Rambla, cuando a un señor se le ocurre cruzar para pasear a su perro por la playa.
Todo un tema, que alguna vez trataré más extensamente: el caos en el ordenamiento del tránsito en nuestra ciudad. Es de Fellini, créanme.
Pero, refirámonos ahora a los conciudadanos que colaboran con las autoridades para complicarnos aún más la vida:
“IMBÉXIL” 1 – El señor/la señora (casi siempre esta última) tienen todo el tiempo del mundo. Pero no les gusta circular por la derecha, por lo que va lento y por la izquierda.
A veces hablando por celular, a veces conversando con el acompañante dando vuelta la cabeza para mirarlo, desatendiendo el tránsito y, cuando no, acomodándose la cabellera, que es para lo único que usa el espejo retrovisor.
Detrás de él/ella una larga fila de vehículos trata, infructuosamente, adelantar.
“IMBEXIL” 2 – Es una variante del anterior, con la diferencia de que puede ir por cualquier senda. Casi con seguridad que por la nuestra y adelante.
Un poco más allá se ve claramente el semáforo. Ha cambiado a verde y se puede avanzar y cruzarlo antes de que cambie. El/la “imbéxil”, en lugar de apurarse comienza a enlentecer la marcha, ante nuestra desesperación. “¡Dale!” “¡Cruzá de una vez!” Es lo que comenzamos a pensar y luego a gritar nosotros. Pero es inútil. El/la “imbéxil” ha logrado su propósito: no llegar al semáforo antes de que cambie nuevamente. O lo que es peor, llegar justo cuando cambia a amarillo con lo cual, él/ella pasa y nosotros nos quedamos clavados en el cruce.
“IMBÉXIL” 3 – Puede ser el/la mismo/a del caso anterior, pero hay otros/as. Llegamos a un semáforo en rojo y detenemos la marcha. Delante nuestro hay otro vehículo. Esperamos. Finalmente la luz cambia, pero el vehículo de adelante no se mueve. Pasan unos interminables segundos durante los cuales los coches de las otras sendas avanzan y el/la “imbéxil” nos mantiene inmovilizados, esperando. Finalmente, con toda parsimonia, reanuda la marcha.
“IMBEXIL” 4 – Con éste/a seguramente nos encontraremos cuando debemos retirar los resultados de un análisis en un laboratorio o hacer un depósito de apuro en algún banco.
Increíblemente entre dos entradas de garages hay un espacio lo suficientemente grande para que estacionen dos vehículos. ¡Caramba! Vemos que un vehículo ha iniciado la maniobra para estacionar. “No importa”, pensamos, “hay lugar para los dos”. ¡Qué iluso! El/la “imbéxil” no manejan nada. ¿Entienden? NADA. Por lo que, luego de una serie de torpes maniobras logran colocar el vehículo ¡justo en el medio! De nada sirven nuestros bocinazos ni nuestras señas. Tampoco la mirada comprensiva de algún cuidador de coches que se ha acercado. No queda lugar para otro vehículo y deberemos seguir buscando.

Da para más y en otro momento la seguimos.
Mientras tanto. ¿No saben de nadie que venda algún bazooka? ¿Y un lanzamisiles? No me digan que no se lo imaginaron alguna vez.

jueves, 5 de junio de 2008

Editorial

SUZUKI HAYABUSA 1300

¡Pocas motos logran subyugarme al grado de ésta!Es una moto de un estilo único, diferente a todas y con una gran personalidad.En su versión 2008, la cilindrada fue subida hasta 1340 c.c., infección electrónica, por
supuesto.Las líneas son de una aerodinámica impresionante y, a pesar de que a algunos no les gusta su nuevo colín redondeado, a mí me parece sumamente distinguido.La cúpula fue subida 15 mm con respecto a la versión anterior y el tanque está un poquito más abajo, lo que permite "esconder" el cuerpo dentro del carenado, para animarse a acelerar a
este "monstruo" como él casi que te lo exige.Bielas de acero al cromomolibdeno, cigüeñal con nuevos puntos de apoyo, aumento de la compresión, mejora en la eficiencia del consumo de combustible, pistones de nueva fabricación y de menor peso, nuevas válvulas de titanio con alzada superior, bujías de iridio, radiador curvo, embrague antirrebote, tres curvas de encendido, etc. son algunas de las innovaciones que trae incorporado el nuevo modelo.
Es la estrella de la fábrica nipona en motos sport y parecen estarle dando la atención que se merece.
Viene en tres colores, negro, azul y un naranja muy especial, realmente espectacular.Ya han llegado tres a Uruguay, una de cada color y los propietarios de dos de ellas son amigos míos. La naranja la ví en el Encuentro de Sao Lourenço do Sul y realmente "¡Se paraban pa´mirarla!" En la negra y tras la insistencia de su dueño, subí hace poco a dar una vuelta. ¡No se imaginan! Uno siente que está sentado en un pura sangre de enorme potencia. Transmite mucha suavidad, pero a la vez es enérgica y, en el corto trecho que anduve en ella, no le noté ninguna vibración o sobresalto. Gran precisión en los cambios y un frenaje consistente.
Como no soy un experto, creo que mis comentarios pueden parecer ociosos, pero lo que quiero transmitir en esta nota es que es una las motos en las que vale la pena subirse aunque sea una vez en la vida.
En el último Moto Lagoa 2008 había una firma brasileña que presentaba a las Hayabusas 2007 con una adaptación turbo, cuyas fotos pueden ver en nuestra Galería de Viajes (Sao Lourenço 2008). El costo de la adaptación es de unos u$s 1.000 y garantizan una velocidad final de 390 km/hora. ¿Qué tal?
Sin dudas una máquina que incluso a los que nos gusta enroscar el puño, nos infunde un justificado respeto.